“Algunas historias de amor comienzan en el momento perfecto.
La nuestra comenzó gracias a un amigo que pensó que haríamos una buena pareja… y, unos años después, el universo finalmente estuvo de acuerdo.”
Antes de conocernos, nuestra historia ya había comenzado.
En 2004, mientras Harry estudiaba un semestre en Madrid, España, se hizo amigo del mejor amigo de Matt, Luigi (“Gino”). Convencido de que nos llevaríamos bien, Gino nos presentó mucho antes de que pudiéramos conocernos en persona. Hablamos por teléfono desde lados opuestos del mundo, pero la vida nos llevó por caminos diferentes: Harry regresó a Florida para terminar la universidad, mientras Matt se preparaba para una aventura en Shanghái.
Por un tiempo, parecía que ahí terminaría nuestra historia.
Por suerte, no fue así.

Unos años después, Harry voló de Florida a Boston para una reunión informal con amigos.
Él pensaba que Matt todavía vivía en China.
Pero entonces, Matt entró por la puerta.
Matt dio el primer paso. Harry era un poco tímido, pero la conexión fue inmediata. Había una química natural, conversaciones interminables y esa sensación de conocernos desde mucho antes de aquella primera noche juntos.
Ese fin de semana, Matt le mostró Boston a Harry y también le presentó su primer auténtico plato de clam chowder de Nueva Inglaterra. (No hace falta decir que era mucho mejor que la versión enlatada).

Con el paso de los años, nuestras aventuras se convirtieron en algo aún más significativo.
Compramos nuestra primera casa.
Nos convertimos en orgullosos papás de mascotas.
Creamos tradiciones que se volvieron únicamente nuestras.
Descubrimos que nuestras mejores aventuras no siempre se medían por los kilómetros recorridos, sino por esos momentos cotidianos que, poco a poco, fueron construyendo nuestra vida juntos.
Harry aporta curiosidad, espontaneidad y la emoción de preguntar: “¿A dónde vamos ahora?”
Matt aporta calma, optimismo y esa tranquila seguridad de decir: “Todo va a estar bien”.
Juntos, encontramos el equilibrio perfecto.

Viajar siempre ha sido parte de nuestro lenguaje del amor.
Uno de los viajes más significativos que hicimos fue a México para asistir a la boda de un amigo. Ninguno de los dos imaginaba entonces que aquel viaje cambiaría nuestras vidas para siempre.
Con los años, exploramos juntos más rincones del país, viajamos a Cuba para que Matt pudiera conocer las raíces y la familia de Harry, y continuamos descubriendo nuevos lugares, siempre uno al lado del otro.
Cada viaje nos recordó que los mejores recuerdos no se tratan de tachar destinos de una lista, sino de compartirlos con alguien a quien amas.

Con el tiempo, lo que comenzó como un lugar que amábamos visitar se convirtió en un lugar al que decidimos llamar hogar.
Mérida nos ha regalado amistades, comunidad, comida increíble, una arquitectura hermosa, mañanas tranquilas, atardeceres inolvidables y un ritmo de vida más pausado que nos recuerda lo que realmente importa.
Se ha convertido en uno de los lugares donde más podemos ser nosotros mismos.
Por eso, no podríamos imaginar celebrar este día en ningún otro lugar.

Más que nada, esperamos que este fin de semana les permita descubrir por qué Mérida conquistó nuestros corazones.
Esta celebración significa mucho más que una boda.
Se trata de compartir con ustedes un lugar que se ha convertido en parte de nuestra historia.
Esperamos que recorran sus coloridas calles, disfruten de largas comidas, compartan conversaciones que se extiendan hasta entrada la noche y se enamoren de esta ciudad tanto como nosotros.
Gracias por viajar desde cerca y desde lejos para celebrar con nosotros.
Tener reunidas en un mismo lugar a todas las personas que amamos es un sueño hecho realidad.
Bienvenidos a nuestro segundo hogar.
Estamos ansiosos por celebrar con ustedes.





